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jueves, 23 de diciembre de 2010

un día de angustia


Amaneció y parecía que todo iría bien, un día soleado, sonrisas, gente amable, un día normal de tu vida que con las horas se vuelve la peor pesadilla jamás vivida. Toda está bien cuando tienes, cuando hay control, cuando ninguna amenaza está rodeando la vida, pero cuando el sol parece que quema tu alma es como un oasis secándose en medio del desierto, cuando todo lo que has vivido se sale de control inicia algo que puede descontrolar la vida o la puede mejorar. Ese punto de crisis es el que nos permite crecer y ser mejores. He aprendido que no es la primera sonrisa la que se califica del alma, sino la que permanece por mucho tiempo y se repite muchas veces, esta sonrisa en el rostro que está en todo, y digo en todo porque en medio de la crisis es muy difícil ver lo bueno o sonreír, más bien si el alma no está lista se ve atrapada por la depresión la cual es la peor compañera del hombre. Salomón escribió alguna vez que nuestra boca tiene poder de vida y de muerte, y el libro de Gálatas dice que nuestra boca es un miembro chico que dirige nuestra vida, por lo cual he pasado por la experiencia de hablar muy mal cuando estoy mal y maldecir mi vida con todo tipo de pensamiento y he pasado a una mejor actitud en donde el silencio y la sobriedad es lo mejor para la crisis. Hablar cosas buenas, mencionar palabras de vida no es un rito místico, es una forma de vida que tiene que conectarse con el corazón y sobre todo con la fe para ver más allá del momento y eso hace que la vida sea mejor, y es así porque el pesimismo se va, hay una permanente idea de bienestar que recorre todo y lo mejor es que no contagia a ninguno con cosas negativas. A lo largo de la vida, el peor día de mi vida me enseño a ser mejor. La crisis me está enseñando fortaleza, unión, amor, sentido propio de sobrevivencia. No hay misticismo, ni religión, no hay nada de corrientes de meditación, es una aplicación de la divinidad de Dios en mi vida.
Toda la desesperación por lo que sale mal en mi vida, por gritar en silencio suplicando una oportunidad, tratar de apoyorme y levantarme cuando algo en mi cuerpo me dice que solo debo dormir, me ha cambiado, cuando la gente me habla y dice te va a ir bien y esas son palabras fáciles de decir pero no de vivir, mi consciencia me dice una cosa contraria por lo que vivo y eso es lo que cuesta cambiar, esto no es como un control remoto que te cambia de canal ni como el café instantáneo, para nada, no es así, es algo que está adentro, no es fuerza humana porque hay gente que lucha y lucha y lucha, hay gente que se levanta de lo peor, hay gente que lo intenta hacer y hacer y nada resulta, y cuesta llegar hasta que se presenta la oportunidad para levantarse, ese grito de desesperación puede durar el tiempo que sea, es como un luto que a toda costa hay que quitárselo de encima, simplemente hay que seguir.